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Roberto Juarroz (1925-1995)

juarroz

ALGUN DÍA…

Algún día encontraré una palabra

que penetre en tu vientre y lo fecunde,

que se pare en tu seno

como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.

 

Hallaré una palabra

que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,

que contenga tu cuerpo

y abra tus ojos como un dios sin nubes

y te use tu saliva

y te doble las piernas.

Tú tal vez no la escuches

o tal vez no la comprendas.

No será necesario.

Irá por tu interior como una rueda

recorriéndote al fin de punta a punta,

mujer mía y no mía

y no se detendrá ni cuando mueras.

——————–

 

DETENER LA PALABRA…

Detener la palabra

un segundo antes del labio,

un segundo antes de la voracidad compartida,

un segundo antes del corazón del otro,

para que haya por lo menos un pájaro

que puede prescindir de todo nido.

 

El destino es de aire.

Las brújulas señalan uno solo de sus hilos,

pero la ausencia necesita otros

para que las cosas sean

su destino de aire.

 

La palabra es el único pájaro

que puede ser igual a su ausencia.

 

——————–

 

 

EL SILENCIO QUE QUEDA ENTRE DOS PALABRAS

El silencio que queda entre dos palabras

no es el mismo silencio que envuelve una cabeza cuando cae,

ni tampoco el que estampa la presencia del árbol

cuando se apaga el incendio vespertino del viento.

 

Así como cada voz tiene un timbre y una altura,

cada silencio tiene un registro y una profundidad.

El silencio de un hombre es distinto del silencio de otro

y no es lo mismo callar un nombre que callar otro nombre.

 

Existe un alfabeto del silencio,

pero no nos han enseñado a deletrearlo.

Sin embargo, la lectura del silencio es la única durable,

tal vez más que el lector.

——————–

 

 

POEMAS VERTICALES

 

1

Manco de una mano que nunca tuve,

cojo de un pie que no aprendí,

enarbolo mi lengua hasta el corazón

y me descuelgo de un techo de cualquier manera imposible.

 

Dios debiera empezar a cierta altura

o por lo menos a cierta hondura

o a cierto grado intolerable de la ausencia.

Pero no hay nada salpicando a las estrellas o

alargando a los muertos

o apaciguando a las linternas desbocadas de la nada.

 

Sólo me queda hacerme un corazón con la lengua y

tapar el techo con la frente,

mientras la lenta, mano anónima flota en un mar sin olas,

mientras el lento pie sin nadie da su paso.

 

2

La vida no sangra.

La herida viene de más lejos,

como tu mirada o mi muerte.

 

Andamos recogiendo a medias señales,

que son entrega a medias

no sabemos de qué.

Y los dedos se nos quedan prendidos

a un grito más antiguo que su boca.

 

Toda flor es herida.

Pero hay una herida mayor:

la herida de la flor hueca de flor.

 

 

2 thoughts on “Roberto Juarroz (1925-1995)

  1. Hola!
    Es realmente interesante conocer nuevos personajes de la literatura y con ellos nuevas ideas.
    Gracias por el espacio!
    Saludos!

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