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El silencio primordial de Santiago Kovadloff

 

kovadloff

El Silencio Primordial


Poesía y Silencio…(Fragmentos)

“El silencio puede ser, entonces, tanto el corolario excelso de la lucidez como la bruma irremediable en la que se diluye la aptitud – y a veces la necesidad – de articular una idea o una emoción con la que dejar atrás el mundo de lo previsible y codificado”

“¿Y qué es la rutina sino esa opacidad del corazón que aniquila toda relevancia?”

“La aptitud para romper con el hábito es un don excepcional. Y pareciera apropiado llamar inspiración al derrumbe de ese sometimiento poderoso, casi siempre súbito y siempre liberador. El término es antiguo, y aún para muchos, venerable. Se lo ha combatido, asimismo, como un vocablo enmascarador mediante el que se pretende subestimar el esfuerzo que demanda al creador la configuración de sus obras”

“Puede en consecuencia, sostenerse que lo que al poeta convoca en términos de inspiración no es nunca un discurso conformado de antemano ni un mensaje explícito. Precisamente porque no lo es, el poeta no lo comprende. Se trata, más bien, de una voz, la de un mensajero que se hace oír, antes que de un enunciado que se deja captar. Esa voz constituye un llamado; ella llama la atención sobre su presencia; desvía la atención hacia sí, la atrae.”

“El lenguaje de cada poeta no es sino la personal versión de los contenidos impuestos por el creador a esa imponderabilidad intensamente oída. La obra de cada poeta remite al destino corrido por la presencia de lo esencialmente indiscernible – el silencio extremo de lo real- en las manos laboriosas de su intérprete”.

El silencio musical (Fragmentos)

“Lo decisivo no es conocer sino volver a desconocer. Lo desconocido empero, suele malentenderse. No es lo circunstancialmente ignorado ni lo momentáneamente oscuro. No es tampoco lo insospechado. Es en cambio, lo infranqueable. Lo inaccesible que, desde siempre y para siempre, se nos impone como tal. Al no ser un objeto, lo desconocido carece de forma y fondo y, sin embargo, su realidad resulta tan contundente como inapresable. ”

“La música nos ofrenda lo desconocido y nos ofrenda a lo desconocido.”

“Oirá entonces quien reconozca lo desconocido como tal. Oirá aquel a quien nada le resulte más palpable que lo inasible. Nada más insinuante ni revelador.”

“ Es ese silencio el que, en su despliegue, vive y transcurre; lo que, en suma, se oye siempre por vez primera cuando de verdad se escucha música.”

“¿Qué significa oír el silencio sino escuchar lo que no alcanza a ser dicho?”

“Y es así como, oyéndolo, no somos ya las cosas que nos pasan; somos, por obra de la música que nos transporta, sustrae y exalta, un desnudo pasar sin cosas; la más pura intensidad.”

“No hay otro modo de oír música que prestándole atención. Pero prestársela a ella requiere descentrarla de nosotros.”

“No la captamos, en cambio, cuando ella no pasa de ser una excusa para seguir ensimismados, atentos nada más que a nosotros. La música, en tal caso, no es otra cosa que remedo sonoro de una subjetividad irreductible a su propio enigma, y es entonces cuando el pentagrama en el que la ejecución se asienta no parece consignar sino los datos de una confesión biográfica que se regodea en su propia formulación.”

“La música nos persuade de que somos algo distinto de lo que diariamente creemos ser y, con ello, nos persuade asimismo, de que hay una forma de saber que no guarda equivalencia con lo que, normalmente, entendemos por conocimiento.”

“Lo que el sonido tiene de instantáneo es lo que su verdad contiene de inaferrable. Al escuchar, prestamos atención a lo que no nació para ser apresado. Su efecto sobre nosotros es el de lo evasivo. Oír es no haber retenido sino la estela de lo escuchado. Con la forma que no termina de coagular, el significado no termina de constituirse. Y es entonces cuando se transparenta ante el oyente su propia índole. Oyendo música, el hombre se escucha pasar.”

“Por eso cabe decir que el ruido triunfa, más que donde es oído, donde no deja oír.”

“Se diría, asimismo, que no sólo hay ruido donde reina la distorsión objetiva del sonido. Lo hay, básicamente, donde el hombre extraviado por una razón u otra, encuentra obstruido el acceso a su condición temporal. Así, hay ruido en el atolladero de la angustia, en el desenfreno de la prisa, en el frenesí de la sobreactividad, en el convencionalismo de los gustos, las ideas y los vínculos; lo hay en el desdén hacia la reflexión y la soledad provechosa, en la renuncia al diálogo, en el vuelo bajo y sin nervio de la emoción, en el bosque frondoso de todos los esquematismos.”

One thought on “El silencio primordial de Santiago Kovadloff

  1. Desconocía al autor, que manera tan particular de hablar sobre “el silencio” y cómo nos identifica como individuos, parece tan dificil encontrarlo como encontrarse a sí mismo, pero imagino que forma parte de nuestra meta en algún momento de nuestra existencia.

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